lunes, diciembre 25, 2006

Conejita, perra o chancha...les da lo mismo

El otro día me llegó el saludo de un argentino coquetón que quería juntarse conmigo en Palermo antes de navidad, para darme su "regalito". ¡¡¡Conmigo que tengo 30 años menos que él y que no he pisado suelo argentino en mi vida!!! Sí. Y es que una yegua infeliz -hace como un año- dio mi mail en uno de estos chats del amor y los argentinos jubilados no dejan de acosarme.
Los que más me escriben son "El conejito", "Muy Ardiente" y "Osito cariñoso". Obvio que no les he contestado nunca, pero son incansables y están al pie del cañón por si en una de esas les salta la liebre conmigo. Tampoco les he aclarado que no soy ni su conejita ni su osita ni ninguna cosa de zoológico, porque gracias a ellos mi bandeja de entrada nunca dice "0 mensaje".
Otros, me han agregado a su messenger. Pero eso es cuento aparte, porque ¡quién ha visto a un hombre de la tercera edad chateando! Horroroso. Se vuelven locos mandando caritas cada dos palabras y cuando trato de aclararles que en realidad no soy la conejita ardiente de 60 años que ellos esperan encontrar, les da lo mismo, porque lo único que quieren es una mujer: chilena, peruana, argentina, vieja, joven, conejita, perra o chancha...les da lo mismo.
Así que ahí estoy yo -o por lo menos mi dirección de mail- rompiéndola con los argentinos octogenarios...Grrrrrrrrrrrrrrrr

lunes, diciembre 04, 2006

El huracancito y yo

Hace algunos años, cuando pensaba en si algún día cumpliría 2 años de pololeo con alguien, me veía sacando el vestido blanco de la cartera, poniéndome el velo y cortando flores para hacerme el ramo. Mi dvd mental adolescente. En la práctica, hoy -a mis 25-no tengo grandes proyecciones sobre el tema. Es más, creo que después de la temporada de pateaduras boté la cartera con el vestido adentro, quemé las flores y usé el velo para colar café. Es que la horda de pateaduras estuvo pesadita. Unas tras otra. Tres, cuatro, cinco veces (no me acuerdo y no quiero sacar la cuenta) en un mes. Y recién estamos en la etapa de reconstrucción. Lo malo es que en 10 días más cumpliremos 2 años. O sea, es bueno, considerando que (por fin!!!) estamos felices. Ni vestido ni velo ni nada. Pero felices. Aunque sí, todavía tengo lapsus esquizofrénicos y me dan ganas de golpearlo por tanta pateadura. Es que una no es de fierro y en el inconciente todavía me quedan episodios traumáticos de esa etapa. Pero lo hemos sobrellevado. Bueno, pero el tema es otro: hay que celebrar y hacer del 14 de diciembre un día especial para mí y el exHuracancitoFA. Mi experiencia es fatal. El año pasado quise lucirme, lavarle la ropa y sumar puntos como loca pal casorio. Lo hice, pero le inundé el departamento. Tuve mil puntos menos y el vestido cada vez más enrollado en la cartera. Creo que resté otros doscientos cuando después de secar los millones de metros de alfombra mojada (con un trapo y un balde), rompí el marco de la ventana (el mismo día, una hora después de inundar la "casa-habitación"). Creo que después algo quebré y seguí restando. Y terminé debiendo puntos cuando FA llegó a la casa después de haber trabajado sus 8 horas y se encontró con la sorpresita. Pero lejos lo más trágico fue que con el calor de diciembre, la alfombra se puso tan hedionda que ni el sushi ni el vino de la celebración nos entró en provecho. Estábamos idiotas y mareados con el olor a podrido. Mal. Por eso este año quiero sorprenderlo. Juro que no tocaré su ropa (porque después de esa primera inundación, hice la gracia otras dos veces más y tengo prohibido acercarme a la lavadora del Huracancito de por vida). Tampoco puedo cocinarle, porque después de haberle hecho caso al maldito comercial de las cazuelas "tal como la hacía mi mamá" le dio una indigestión que lo dejó con 20 kilos menos. Así que no puedo arriesgarme. Plancharle su ropita tampoco puedo, porque vez que lo hago me quemo alguna extremidad (tengo marcas en mis piernas y en mis manos. Nadie...!!!) ....Tengo 10 días para pensar...alguna idea buena?

domingo, diciembre 03, 2006

El Chavo del 8

El matri de Don Ramón y la Bruja del 71

miércoles, noviembre 29, 2006

Soy famosa

La fama acaba de tocar mi puerta. Y es que justo cuando creí que nadie en la vida podía leer mi blog, una niña llamó para hacerme una entrevista (y recomendada por alguien!!!). Así que nos juntamos y con El Ojo No Incomoda hicimos un dos por uno y nos entrevistó a las dos.
Aunque claro está que me sentí la hermana pobre de las otras entrevistadas. O sea, una tiene el síndrome Bolocco y es huachomina y las otras son gordas y borrachas. Mientras yo -que sí soy gorda, pero no borracha y sí puedo tener algún síndrome, pero no el Bolocco- sólo tengo el mérito de haber dejado a un huacho con el manjar crocante estirado; haber sido pateada tres, cuatro o cinco veces por el Huracancito FA y no haberme muerto cuando lo hizo solamente porque si la Jennifer Aniston no se murió porque la dejó Brad Pitt ... yo tampoco me tiraría al Mapocho amarrada a una piedra.
(me imagino que la historia continuará aquí...)

miércoles, noviembre 15, 2006

Mi tour médico

Mi mamá dice que soy hipocondríaca. ¡Hipocondríaca yo que no voy al médico desde que entré a primero básico! Lo que pasa es que ella no cree mucho en la medicina y ante cualquier manifestación de enfermedad, aplica un remedio natural y emite su propio diagnóstico. En eso se ha llevado el último cuarto de siglo: después del pediatra, se acaba la atención médica para cualquiera de sus hijos. Gracias a Dios, ninguno ha tenido una enfermedad catastrófica y –al parecer- sus diagnósticos han sido certeros.
En cambio yo, sí creo en los médicos. O sea, no sé si tanto, pero ahora -a mis 25 años- siento necesidad de ellos. Una necesidad que mi mamá llama simplemente "hipocondría". Mientras yo, todo lo que quiero es conocer la dinámica de las salas de espera, de los scanner, radiografías, inyecciones, muestras de fluidos y cuánta cosa se haga dentro de las blancas paredes hospitalarias, clínicas o de una ordinaria consulta médica de mi barrio.
Por eso, hoy me decidí. Llevo casi dos décadas sin un chequeo general y me merezco uno. Lo necesito, porque quiero llegar a disfrutar de mi jubilación; teñirme el pelo rubio cuando me salgan canas; ponerme botox cuando me salgan las “patas de gallo” y que cuando mis hijos (que aún no tengo) sean profesionales, me regalen un crucero por el Caribe. No quiero morir en el intento.
Así que desde hoy recuperaré el tiempo perdido y, dejando una que otra obligación de lado, me dedicaré a ser paciente y durante tres días recorreré cuánto recinto médico se me ponga por delante. Quiero conocer las clínicas, hospitales y consultorios.
La idea es no tener un sólo diagnóstico, sino muchos y de todos los sectores. No vaya a ser cosa que mi mamá tenga razón y justo me tope con un doctor incompetente que me diga que tengo una enfermedad mortal, mientras en verdad estoy más sana que un yogurt. Así que comenzaré un tour médico, recopilaré más de una opinión y conoceré de cerca la dinámica de un mundo que hasta ahora me era ajeno.

jueves, noviembre 02, 2006

Mi sueño erótico: lo dejé con el manjar crocante estirado

Se me cumplió mi sueño erótico micrero. Sí. Es que después de 12 años andando como mínimo una hora diaria en micro, siempre soñé con que llegaba un guacho y me compraba un helado de 100. Porque mi dvd mental se enciende apenas le paso la plata al micrero. Siempre yo pensaba: "qué acto de galantería más grande sería que alguna vez un joven usuario de la locomoción colectiva me regalara un chocopanda". No sé por qué, pero siempre lo pensé. Y hoy se cumplió. Mi compañero de asiento se compró dos helados y tímidamente, con puros susurros, me ofreció uno. Me aterré. hice como que no lo escuchaba y cuando ya era mucho le dije: "No gracias". Es que en mi sueño, después del chocopanda, venían las peticiones sexuales. Así que ahí se quedó el jovenzuelo. Me puso cara de: "sabía que no ibas a querer" y a mí casi se me cayó el lagrimón por dejarlo con el manjar crocante estirado.

martes, octubre 10, 2006

Otra oportunidad! Otra oportunidad!

Y volvimos. Después de tanto llorar, volvimos. Y es que justo el día que decidí parar de sufrir, cortar el torrente de llanto y pararme como una dama de hierro frente al tsunami FA, los papeles se invirtieron y él con desesperación y lágrimas me pidió que le diera otra oportunidad. Y yo con mi corazón de abuela y gozando de mi papel de mujer fuerte que se hace de rogar, le dije que sí. De esto ya han pasado dos semanas.
La cosa es que, entre micro y micro, hoy me di cuenta de que los hombres -pateadores compulsivos o no, tsunamis o huracancitos- funcionan cuando una hace lo que menos esperan. Ok, es obvio, pero hasta que no lo hice no lo comprendí. Por eso, ahora mi modus operandis será ése. Porque siendo la dulce polola que está atenta a lo que quiere el huracancito, pendiente de si le pasa algo, deshaciendo planes para juntarse con él, esperando horas a que él se desocupe y esperándolo con la cara llena de risa, no me ha servido de mucho. Es más, hoy siento que me ha servido de poco o nada. Porque así de linda como soy, de simpática, inteligente, comprensiva, preocupada y encantadora y a dos semanas de que comenzó el pololeo reload, a veces siento que tengo que pedir hora para juntarme con el Huracancito-pololo. Siento que no me ha dado la bola que me corresponde. O sea, me pateó 3 veces!!! Como mínimo esperaba mil sorpresas románticas. Necesito que me pololee!!! Pero como ya no sé como decírselo, desde hoy seré una yegua. Una yegua insensible y despreocupada. Una yegua superada por su vida social y que con agenda en mano tenga que ver si es que en algún minuto libre puede juntarse ocn su pololo. Estaré ocupada cuando él quiera verme. Sin tiempo de esperar cuando él necesita que lo espere. Seré la yegua que hace planes con las amigas, antes de hacerlos con él. En fin, hoy después de haberme hecho un tiempito para juntarme con él y que él no se haya dado ni por aludido y haya partido a no sé qué celebración, soy otra. A ver si me da resultado. Les cuento...